San Martín encontró el desahogo que tanto necesitaba en un momento límite. En una semana cargada de tensión, con cambio de entrenador incluido, el Verdinegro volvió a ganar después de ocho fechas al imponerse 1-0 ante Midland como visitante, en el arranque del ciclo de Alejandro Schiapparelli. Un triunfo que no solo suma en la tabla, sino que también marca un punto de inflexión anímico y futbolístico en la temporada.
El contexto no era sencillo. El equipo sanjuanino llegaba golpeado, con bajos rendimientos y la reciente salida de Ariel Martos tras la derrota frente a Atlanta. En ese escenario, Schiapparelli asumió de manera interina y en pocos días logró reordenar al equipo, apostando por simplificar conceptos y recuperar la confianza del plantel. La respuesta, al menos en el resultado, fue inmediata.
El partido tuvo un desarrollo complejo. Midland manejó por momentos la pelota y generó situaciones, pero San Martín mostró otra postura: más ordenado, compacto y con una idea clara de juego. La diferencia llegó a los 12 minutos del segundo tiempo, cuando Sebastián Jaurena marcó el único gol del encuentro y su primero con la camiseta verdinegra, desatando el festejo de un equipo que necesitaba ese golpe de confianza.
A partir de ahí, el conjunto sanjuanino hizo lo que no venía logrando en fechas anteriores: sostener una ventaja con solidez y compromiso colectivo. Sin brillar, pero con una actitud renovada, logró cerrar el partido sin sobresaltos y quedarse con tres puntos de oro en condición de visitante.
Uno de los aspectos más visibles del cambio fue lo táctico. El nuevo DT dejó atrás la línea de tres defensores y apostó por un esquema más tradicional con cuatro en el fondo, lo que le dio mayor equilibrio al equipo. Esta modificación permitió fortalecer la defensa y encontrar una estructura más confiable en momentos clave del partido.
Los elegidos por Alejandro Schiapparelli salieron al campo de juego con un esquema 4-3-3 con Sebastián Díaz Robles bajo los tres palos; Federico Murillo, Emanuel Aguilera, Mauro Osores y Manuel Cocca en defensa; Sebastián Jaurena, Nicolás Pelaitay y Leonardo Monje en la mitad de cancha; y Sebastián González, Nazareno Funez y Nicolás Iachetti en la delantera.
El pitazo final significó mucho más que una victoria. San Martín cortó la mala racha, salió de un momento crítico y volvió a creer en sí mismo, en una categoría tan exigente como la Primera Nacional. Si bien aún queda mucho camino por recorrer, el triunfo en este contexto puede ser el impulso necesario para empezar a escalar posiciones.
Con este resultado, el Verdinegro buscará consolidar su recuperación en la próxima fecha, cuando reciba a Quilmes en el estadio Hilario Sánchez. El desafío ahora será sostener esta mejoría y transformar el alivio en regularidad, con la ilusión de meterse nuevamente en la pelea por los puestos de clasificación.